“Ni paz ni progreso” durante seis años

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Si comparáramos al gobierno de Gabino Cué Monteagudo con los colores, podemos elegir dos: el negro y el rojo.

Por: Raúl Franco Villalvazo.

El negro, porque fue tan oscuro y triste este sexenio, que los ciudadanos perdieron las esperanzas y se les agigantó la indignación ante tantos hechos de corrupción.

Fue uno de los peores sexenios de la historia de Oaxaca.

El rojo, por el número de asesinatos y conflictos políticos a lo largo y ancho de la entidad. El número de asesinatos a líderes sociales supera a cualquier otra época. Lo mismo con los feminicidios. Se incrementaron en un 50% en la entidad. La mayoría de estos casos están y estarán sin esclarecerse. Algunos de los investigados han quedado en la impunidad.

El fiscal general, Joaquín Carrillo Ruiz, asegura que se ha reforzado la presencia de los cuerpos de seguridad en las ocho regiones de Oaxaca para la investigación de los asesinatos y feminicidios, pero nada parece cambiar. La violencia sigue incrementándose.

Desde que llegó Gabino Cué al poder, la ciudadanía sembró sus esperanzas en él por un mejor porvenir. Todos creyeron que se venía una mejor calidad de vida, pero como maldición, resultó todo lo contrario a pesar de los tan cacaraqueados “presupuestos históricos para Oaxaca”. Ese dinero nunca se vio reflejado en nada.

Hoy se habla de una deuda superior a los 18,000 millones de pesos.

Estos datos no son suposiciones porque lo afirma el Consejo Nacional de Evaluación de la política social (Coneval). Por ello, sabemos que en Oaxaca aumentó la pobreza extrema y la miseria. Hoy suman más de 1 millón130 mil oaxaqueños que no tienen nada para comer. Esto es conmovedor y preocupante para cualquier persona, sin embargo, las autoridades que están por dejar el poder, no les interesa.

Tan no le interesa al Gabino, que a lo largo de sus seis años, la política social no la pusieron en práctica.

Gabino Cué fue de la promesa al fracaso. Su gobierno nunca ejerció su lema de campaña: “Paz y Progreso”. Fue completamente lo contrario: “ni paz ni progreso”.

En su toma de protesta se comprometió con el pueblo con estas palabras: “No permitiré la impunidad y no habrá protección para quienes con sus actos traicionaron la confianza del pueblo y la voluntad de la gente… ¡no toleraré actos de corrupción!”

Para desgracia ninguna de estas palabras honró. Ninguna.

Podemos decir que el gobierno de Gabino fue rojo y negro, pero como dice la sentencia: que entre más oscura está la noche, es cuando comienza el amanecer.

Aunque 2016 no es igual a 2010, este nuevo periodo gubernamental llega cuando la gente ya desechó la esperanza y la fe. Los oaxaqueños dejaron de creer en todos los políticos; pero aún así, piensan que el gobierno que llega será mucho mejor.

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